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En la comunidad indígena una experiencia sin igual, conviviendo con su gente y empapándome de su forma de vida y del por qué de su lucha.
     
Pasé casi un mes en la comunidad zapatista. Y en un de los fines de semana libre, nos escapamos a Tulum (muralla o amanecer), otro lugar donde la civilización maya se desarrollaba, en pleno Caribe. Desde Palenque, pasando por Villahermosa (que de hermosa no tiene ná) 560 pesos, unas 10 horas en bus.
   
Alquilar una bici en la Iguana por 50 pesos todo el día. Hacen también excursiones pero mejor una por tu cuenta al cenote calavera: espectacular!!!
Para dormir, el hotel lobo está bien. Compartes habitación, desayuno incluido e internet. Frente a la gasolinera.
Volví al campamento zapatista unos días y de allí hasta San Cristóbal de las casas, antigua capital de Chiapas. Denominado Pueblo Mágico…con razón íbamos para un par de días y nos quedamos una semana. Es el centro del movimiento zapatista fuera de las comunidades. Toda la gente que va a cooperar con la causa indígena, se mueve aquí, ya que aquí el 1 de enero del 94 fue el alzamiento de la población indígena contra el hostigamiento del gobierno.
 
Imprescindible: Tierra adentro, en el centro, junto a la plaza central. Centro social zapatista donde hay tiendas de las cooperativas de mujeres, documentación, librería, asociaciones, cafetería y comida buena y barata.

El revolución también hace conciertos:
Imprescindible: Kinoki. Centro cultural, salón de té, alquilas pelis y te dejan un pequeño cine para verla con quien quieras. Relajadísimo lugar.

Imprescindible: Madre tierra. Bar nocturno con ambiente. Nos encontramos un concierto del grupo de Habana Blues, la peli.

Imprescindible el mercado de artesanía…imprescindible esta cuidad entre montañas, de calles empedradas y casitas de colores. Te hace sentir como en casa.


Y con to la pena, penita, pena, pena de mi corazón, dejé atrás San Cristóbal rumbo al Pacífico
Mazunte:
Nos alojamos en uno de los camping que hay, en primera línea de playa. Preguntad por Poncho, es el dueño y un encanto

Barato y bonito aunque hay un montón de pulgas, os aviso!!!
No os perdáis Punta Cometa, un lugar enigmático…
Buena comida, baños en la playa, gente amable: un placer.
Y camino del final de este viaje, kawama en mano y mushas ganas
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El último destino fue San José del Pacífico a 2.800 metros de altitud, a casa de Doña Catalina, una cordobesa bailaora de flamenco, que se fue a vivir allí de joven y aloja a gente viajera en su casa (también viaja con los hongos y juega al ajedrez sin parar).
 
Por 50 pesos al día tienes comida, que Cata cocina, y un hueco donde dormir. La experiencia no tiene precio.
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